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Prueba Chevrolet Corvette Z06, la amenaza para Ferrari y Porsche

¿El Mejor Corvette de la historia?

Prueba Chevrolet Corvette Z06, la amenaza para Ferrari y Porsche

A estas alturas no es noticia que la séptima generación del Corvette abre un nuevo capítulo en la historia del deportivo más emblemático de Estados Unidos. Bautizado Stingray marcó un antes y un después en términos de calidad de ensamble y materiales, refinamiento y evidentemente desempeño.

Sin embargo, hacía falta una variante extrema, algo que nos hiciera dejar de añorar al sorprendente ZR1 o como se le llegó a conocer, Blue Devil. Para lograr la difícil tarea, los ingenieros de Chevrolet no escatimaron en recursos para transferir todo el conocimiento obtenido en el programa de competencias en carreras de resistencia del Corvette en esta nueva entrega del Z06.

El nuevo Z06 es el Corvette más sofisticado, potente y tecnológicamente avanzado de la historia. En el papel resulta obvio, por lo que llevamos a esta bestia de Detroit a la pista para responder la pregunta. ¿Es el mejor Corvette de la historia?

Características técnicas y mecánicas

Sin dudas, el protagonista de esta nueva historia es el nuevo motor denominado LT4; se trata de un V8 de 6.2 litros con compresor que entrega 650 CV y 880 Nm de torque a 3.500 vueltas, convirtiéndose en el propulsor más potente para un auto de producción fabricado por GM. Esta nueva planta de poder es 12 CV y 62 Nm de torque más potente la del ZR1 y aun así es 15 kg más ligera. Cuenta además con tecnologías como inyección directa, desactivación de cilindros y apertura variable de válvulas, por lo que de acuerdo a las cifras anunciadas por la marca, en modo de manejo Eco es capaz de entregar hasta 12.72 km/l –mentiría si dijera que nosotros tratamos de conocer la cara eficiente de esta bestia, por lo que la cifra queda como dato cultural.

El compresor o supercargador es completamente nuevo, más compacto y va montado junto con el intercooler en medio de la V que forman los pistones, es capaz de girar hasta las 20.150 rpm – 5 mil más que el del ZR1 - y al contar con rotores más pequeños puede entregar todo el poder a menor régimen de giro.

La transmisión por su parte es manual de siete velocidades con función Active Rev Match, un artilugio electrónico que empata las revoluciones del motor con la transmisión y que permite a un piloto inexperto explotar la potencia tanto como si dominara la técnica Punta – Taco. Sin embargo, también se puede elegir el Z06 con transmisión automática de ocho velocidades con levas de cambio detrás del volante, que – según GM- es capaz de efectuar los cambios hasta 8 centésimas de segundo más rápido que la PDK (doble embrague) de Porsche. Asimismo, la marca espera que hasta el 70% de los compradores de este auto opten por la opción de dos pedales.

Los neumáticos Michelin Pilot Super Sport son 285/30 Z R19 al frente y 335/25 Z R20 atrás, 38 mm y 50 mm respectivamente más anchas con respecto del Stingray, lo que ha obligado a ensanchar los guardabarros. Una de las razones que le confieren ese aspecto mucho más amenazador a este Z06. Estas gigantescas ruedas esconden unos discos de 371 mm con pinzas de seis pistones adelante, mientras que en el eje posterior equipa unos de 365 mm con pinzas de cuatro émbolos.

Pero Chevrolet sabe que no bastaba con dotar al Z06 de un motor brutal, sino que al contrario, todo el conjunto debía ser lo suficientemente capaz para aprovechar tanto poder. Por esta razón, aunque la geometría de la suspensión es la misma, la calibración es diferente y enfocada a estar a la altura de la ganancia en performance, evidentemente los amortiguadores que contienen fluido con propiedades magnéticas vienen de serie y pueden modificar la rigidez en cuestión de una fracción de segundo.

Adicionalmente cuenta con un diferencial electrónico de derrape limitado que es capaz de modificar la entrega de torque en los neumáticos posteriores en décimas de segundo basándose en un complejo algoritmo que toma en consideración factores como: velocidad, posición del volante y demanda del acelerador para entregar maniobrabilidad y tracción idóneas.

Confort

El interior es prácticamente igual al que ya conocíamos en el Stingray, lo que significa: materiales de excelente calidad tanto a la vista como al tacto, ensamble bien cuidado y todos los elementos de conveniencia que se podrían pedir en un auto de lujo.

Se destaca la pantalla táctil de 8 pulgadas con Chevrolet MyLink y Onstar desde dónde se pueden controlar funciones relativas al navegador, equipo de audio, en este caso de diez parlantes y firmado por Bose e interfaz con el teléfono móvil que se enlaza vía Bluetooth. Otros elementos presentes son el climatizador automático, el Head Up Display a color, así como asientos forrados en cuero.

Mención aparte merece uno de los gadgets más innovadores y divertidos que hayamos visto en un auto deportivo. Se llama Performance Data Recorder (PDR) y por medio de tres elementos: Cámara  de alta definición ubicada en el parabrisas que graba el video con la perspectiva del conductor,  un micrófono independiente en la cabina y un sistema de telemetría que cuenta con un GPS desarrollado conjuntamente con Cosworth que cuenta con un slot de tarjeta SD por separado para almacenar y transferir las grabaciones puede crear videos llenos de información tremendamente útil.

Un aspecto que no podíamos dejar de mencionar es el salto cuántico en cuanto a comodidad que representa este Z06 cuando se lo compara con el ZR1. Si bien es cierto que no es un aspecto fundamental cuando se trata de deportivos tan capaces y radicales como estos, es algo que se agradece.

Manejo

En cuanto oprimimos el botón de Start/Stop el V8 emite una nota grave, ronca y metálica, ni tardos ni perezosos lo primero que hacemos es pasar al modo Track, que cambia el setting del auto y prepara todos los componentes para entregar el máximo desempeño posible. Aun así todavía estando en este modo el Z06 permite jugar con un montón de opciones como los diferentes niveles de funcionamiento del diferencial, así como otros dispositivos electrónicos como el ESP que se puede desactivar por completo.

La idea de Chevrolet al desarrollar este Corvette Z06 era entregar niveles de desempeño reservados solo para el olimpo de los deportivos más exóticos y lo han logrado por una fracción del costo. Para poner en contexto, produce 28% más torque que el V12 del Ferrari F12 Berlinetta, y cuando se lo compara con el 911 Turbo S, el Z06 entrega 90 CV más.

Los primeros metros preferimos ser más respetuosos de lo necesario para poco a poco conocer sus capacidades, la transmisión manual es de recorridos cortos y precisos, muy fáciles de hilvanar y el pedal de embrague es sorprendentemente suave si consideramos el tipo de auto que es. Vamos ganando confianza y el V8 parece tener potencia infinita, empuja con una fuerza brutal y aun cuando no ofrece tracción en las cuatro ruedas, las inmensas ruedas posteriores –ayudadas por el eDSL y mucha carga aerodinámica-  se las arreglan para poner de manera eficiente tanto poder en el piso.

Conforme subimos de revoluciones, el sonido del motor  -aunque en el interior no se percibe tanto- se convierte en un imponente rugido que para los que no van a bordo se percibe sumamente intimidante.

Este Corvette no se comporta en absoluto como un Muscle Car, es un deportivo de élite, entra a las curvas con total compostura y aun abusando del acelerador –y conste que tiene potencia de sobra- la electrónica hace de las suyas para ayudarnos a salir a toda velocidad y con total compostura. Cuenta con tanta tecnología que permite que manos inexpertas puedan aprovechar gran parte de sus capacidades, claro está que para explotarlas al 100% será necesario un piloto experimentado que de preferencia haya perdido su instinto de supervivencia.

La función Rev Match se muestra como una gran aliada para salir de las curvas aprovechando bien la potencia, rápidamente el Z06 nos demuestra que se trata de un animal mucho más sofisticado que el ZR1. Y es que aunque GM asegura que el Z06 es más rápido que el ZR1, aseveración que no tenemos ninguna razón para cuestionar, en dónde si se nota una clara diferencia es en la facilidad con la que ahora se puede disfrutar de todo lo que puede ofrecer.

Conclusiones

Mientras el ZR1 era una bestia indomable con la que el conductor iba peleando constantemente, que en todo momento parecía intimidante y con toda la intención de aniquilar a su jinete, este Z06 es tanto o más brutal para acelerar y frenar, pero con la gran diferencia de que parece ser un pura sangre bien entrenado, que en todo momento y en perfecta comunión con su jinete lo ayuda para ir lo más rápido posible, al grado que lo haría ver como el jockey más experimentado cuando en realidad no sea más que un impetuoso novato.

Con el Corvette Z06, Chevrolet da un golpe sobre la mesa de lo más selecto de los deportivos a nivel mundial y en verdad habrá pocos juguetes que lo puedan superar en un circuito.

Definitivamente el Z06 es el mejor Corvette que por lo menos nosotros hayamos probado, superior al ZR1 en todos los aspectos. Nos hace pensar si en verdad este icono norteamericano requería de tanta tecnología y sofisticación, la verdad es que cuando se quiere competir en contra de lo mejor de lo mejor la respuesta es: Sí.

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